Música para mirar

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La primera vez en la historia que el ser humano cumplió su deseo de guardar el registro de su voz, fue en 1857 cuando Édouard-Léon Scott de Martinville consiguió grabar su voz usando un Fonoautógrafo. Pero sólo fue un registro visual de la onda de sonido sobre una hoja que se había ennegrecido usando hollín.

En 1877, treinta años después, Thomas Alba Edison grabó el sonido sobre cilindros forrados de cera o estaño, usando para ello el fonógrafo.

Desde aquella primera vez en que el sonido fue conservado para ser reproducido con posterioridad, hasta la llegada del disco de vinilo, pasaron 71 años. En 1948, Columbia Redords introdujo el vinilo como una evolución del soporte conocido como goma laca, o Shellac. Su nuevo soporte medía 10 pulgadas, podía contener hasta 22 minutos por cada cara y reproducía el sonido girando a 33⅓ rpm.

La invención del LP por Columbia fue recibida con interés por la competencia y sólo un año después, RCA Victor creó su formato propio ideal para singles, con unas dimensiones de 7 pulgadas y girando a 45 rpm.

Aqué nuevo invento no sólo supondría una revolución en la venta de discos y las posibilidades de reproducción doméstica, sino que trajo consigo la creación de un nuevo campo del diseño gráfico, el de las portadas de discos.

La llegada del diseño

Los discos se convirtieron con facilidad en un objeto de consumo muy deseado, pero a nadie se le había ocurrido que alguién quisiera comprarlos por algo que no fuera su contenido sonoro.

Los vinilos se vendían envueltos en fundas de papel blanco o marrón, sin dibujos o imágenes, como mucho con el título manuscrito o estampado, no más.

Pero en el año 1939 todo cambió gracias a Alex Steinweiss, un joven de 22 años que fue contratado por Columbia para realizar la labor de director de arte.

Alex Steinweiis

El trabajo del joven Steinweiis debía centrarse en la publicidad, carteles para conciertos y ese tipo de material gráfico, pero él decidió diseñar imágenes para los envoltorios de los discos. Sus tipografías creadas a mano y sus imágenes que buscaban transmitir la atmósfera del disco más que hacer una descripción literal de su contenido, revolucionaron la industria discográfica y el diseño gráfico.

Primera portada de la historia, obra de Alex Steinweiis
Portada diseñada por Alex Steinweiss

Los 50 y los 60 jazz y fotos

En 1948, Columbia Records presentó el LP de 12 pulgadas a 33 rpm. La mayor superficie del disco implicaba una portada mayor, o lo que es lo mismo, más espacio para el diseño.

Blue Note Records dio un gran salto adelante en el diseño de portadas al contratar a Reid Miles, quien convirtió a la productora en un referente gráfico.

Sus portadas minimalistas que usaban tipografías sin serif y, a menudo, retratos de sus músicos tomados en estudio, se convirtieron en un referente que no ha dejado de ser imitado desde entonces.

Portadas de Reid Miles. Las fotografías de los artistas son de Francis Wolff.

Con la llegada de los años sesenta, el color hizo su entrada triunfal de la mano de muchos autores, entre los que se encontraba Andy Warhol que aún no había alcanzado la fama.

Precisamente de Warhol es una de las portadas más icónicas de la historia de la música, la del disco The Velvet Underground de la banda The Velvet Underground and Nico, publicado en 1967. Todo un ejemplo de sencillez efectiva y rompedora.

Peter Blake, nacido en Reino Unido el año 1932, es tal vez el artista más relevante de la época dentro del diseño de portadas.

Padre indiscutible del Pop Art, famoso por el uso abigarrado pero genial del collage, creó portadas para muchos artistas, no sólo en la época sino que sigue haciéndolo hoy en día. En sus obras tienen una importancia especial los objetos y personajes referentes de la cultura de masas.

De todas sus portadas hay una que pudiera ser, tal vez, la portada más famosa de la historia, la que realizó para The Beatles y su disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de 1967.

Creada en colaboración con su esposa, Jann Haworth, presenta un collage en el que aparecen más de 70 figuras. Todos los presentes en la portada son figuras históricas que destacaron en diferentes campos, desde la política a la música o la literatura. En el amplio salto que hay de Karl Marx a Marilyn Monroe, todo el mundo tiene su espacio en esta portada maravillosa que cambió la forma de entender el arte y el diseño.

Portada de Peter Blake para el álbum Gettin’ in Over my Head, de Brian Wilson
Portadas de Peter Blake para Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club de The Beatles

De finales de los años 60 es el álbum In the Court of the Crimson King de King Crimson, publicado el 10 de octubre de 1969.

Este disco está considerado como uno de los discos fundacionales del rock progresivo, con temas emblemáticos como «21st Century Schizoid Man» y «Epitaph». Pero el álbum no sólo es revolucionario por su música, sino por la ya mítica portada creada por Barry Godber, un programador informático que, casi sin pretenderlo, se convirtió en un referente del diseño para portadas de discos gracias a esta impactante obra.

Portada de Barry Godbert para In the Court of the Crimson King

No sólo los diseñadores o fotógrafos han sido responsables de grandes portadas para álbumes. El dibujante de cómic underground Robert Crumb tiene en su haber varias portadas de discos que son trabajos memorables.

Portada de Robert Crumb para Cheap Thrills, de Big Brother & the Holding Company.

Los 70. Psicodelia y surrealismo conceptual.

La portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band sentó las bases de lo que pudiera venir. Los 60 abrieron la puerta al color y la fantasía, al todo vale, pero los setenta tendrían mucho que decir aún.

Si hablamos de diseño de portadas en esa época hay que hablar de Hipgnosis. Este estudio de diseño, liderado por Aubrey Powell y Storm Thorgerson en sus orígenes, con la incorporación de Peter Christopherson más tarde, se especializó en un diseño surrealista pero lleno de concepto.
Sus portadas para Pink Floyd y otros grupos como Genesis, Led Zeppelin o Black Sabbath se han convertido en iconos, no sólo del diseño, sino del arte del siglo XX.

Comenzaron a diseñar portadas con el segundo disco de Pink Floyd, A Saucerful of Secrets, ya que tenían amistad con algunos de los miembros de la banda.
Sus inicios como estudio estuvieron en el baño de la casa de Powell hasta que pudieron alquilar un local en 1970. Tomaron su nombre de un grafiti que había en al puerta de su apartamento y que, según afirmaban, definía la filosofía de su estudio y su época.

Portada para A Saucerful of Secrets, de Pink Floyd.
Portada para Dark Side of the Moon. 1973
Portada para Deceptive Bends, del grupo 10cc (1977)

El collage y la yuxtaposición de elementos que tanto auge tuvo en los sesenta, alcanzó nuevas cimas con el arte de Mati Klarwein.

Nacido en Hamburgo, Alemania, en 1932 y fallecido en Deià, España, en 2002. Este pintor surrealista pero considerado psicodélico, aunque nunca lo admitió, alcanzó la fama mundial al ilustrar las portadas de algunos artistas claves en su época.

Hijo de un arquitecto judío muy relacionado con la Bauhaus, viajó por Asia, África y América durante los años 50 y 60, lo que produjo una profunda influencia en su arte. Establecido en Nueva York, entró en contacto con figuras destacadas de la música como Jimi Hendrix y del arte, como Andy Warhol. Las portadas de discos que realizó, pasaron a la historia como momentos claves en la psicodelia y el simbolismo del siglo XX.

Portada para Bitches Brew, de Miles Davis. Mati Klarwein.
Portada para Abraxas, de Santana. Mati Klarwein.

El color y los sutiles mensajes conceptuales presentes en las obras de Hipgnosis y Klarwein, tuvo su contraposición en un movimiento musical nacido en Estados Unidos y desarrollado en gran parte en el Reino Unido, el Punk.

Jamie Reid (1947-2003) fue el autor de algunas de las portadas más rompedoras de la historia. Anarquista y situacionista en cuanto a su orientación política, formó parte de colectivos de la contracultura y el activismo social tales como Suburban Press. Durante su pertenencia a estos grupos desarrolló un estilo basado en el collage con letras recortadas que recordaba a los famosos mensajes de secuestro.

Su arte, desordenado en apariencia, sucio pero contundente y brillante, era lo que necesitaban los nuevos grupos que surgieron en la época. El mánager de los Sex Pistols fue compañero de universidad de Reid, y de esa relación surgió su colaboración con el grupo Punk más influyente.

Portada de Jamie Reid para el single God Save the Queen, del disco Never Mind the Bollocks, de Sex Pistols
Portada de Jamie Reid para el disco Never Mind the Bollocks, de Sex Pistols
Portada de Jamie Reid para el disco Anarchy in the U.K., de Sex Pistols

Para crear la portada de «Breakfst in America«, los diseñadores Mike Houd y Mick Haggerty trabajaron con absoluta libertad creativa, lo que repercutió en la calidad del trabajo final.

Pensando en lo primero que ve desde el avion el turista que llega a los Estados Unidos, crearon esta portada tantas veces imitada.

Quien aparece a modo de Estatua de la Libertad es la actriz Kate Murtagh, recibiendo a los viajeros con una sonrisa para darles la bienvenida al mundo del consumismo.

Portada de Mike Houd y Mick Haggerty para Breakfast in America, de Supertramp.

David Bowie, pionero en casi todo y eterno creador de iconos, cuenta en su discografía con una amplia galería de grandes portadas. Tal vez la más conocida de todas sea la de Aladdin Sane.

El diseño de la portada es de Brian Duffy, un fotógrafo británico de prestigio que tomó la fotografía en el estudio Duffy de Londres, acompañado del artista Philic Castle y de Celestia Sporborg como responsable del diseño gráfico. Esta fotografía de Bowie como una evolución de Ziggy Stardust convirtió el maquillaje de Pierre La Roche en el más imitado desde aquel momento por todos los amantes de la música.

Portada de Brian Duffy para Aladdin Sane, de David Bowie

Los años 80, Aerógrafo, provocación y minimalismo

El diseño de portadas de discos no fue ajeno a las nuevas tendencias que llegaron con los ochenta. La década de la experimentación, la ironía y la ruptura con lo anterior influyó en algunos diseñadores que crearon grandes obras.

Peter Saville desde Factory Records en Mánchester llevó al minimalismo al diseño de portadas de discos.

Nacido en 1955, comenzó su carrera tras estudiar en el Manchester Polytechnic. Fue cofundador y director. de arte de Factory Records, el sello del que surgieron bandas como Joy Division y New Order.

Trajo de vuelta una preferencia por la tipografía sin serif y el uso de la geometría y el color como elementos principales de sus portadas.

Portada para Unknown Pleasures, de Joy Division, por Peter Saville
Portada para Power, Corruption & Lies, de New Order, por Peter Saville.

La obra de Dean Moter es uno de los mejores testimonios que nos quedan de la estética ochentera. La década del neón y aerógrafo generó una apabullante cantidad de portadas dominadas por los degradados de color, las maquinarias imposibles y los brillos metalizados.

Ilustrador y diseñador gráfico canadiense, introdujo elementos futuristas dentro de una arquitectura art déco que dejaron una profunda huella en otros muchos creadores de portadas para discos.

Portadas de Dean Motter para Thunder Seven y Never Surrender, de Triumph

Raymond Pettibon (1957) Es uno de los es uno de los artistas estadounidenses más relacionado con la escena punk de los 80. Conocido por sus dibujos en tinta, comenzó su trabajo creando portadas para la banda Black Flag, que había sido creada por su hermano Greg Ginn, incluyendo entre sus trabajos el diseño del icónico logo con cuatro barras.

También diseñó para otras bandas del sello SST Records, como Minutemen y Sonic Youth.

Su estilo es sencillo y crudo pero cargado de expresividad. En sus portadas, Pettibon fusiona dibujos con frases ambiguas o poéticas creando portadas sencillas pero contundentes.

Portada de Raymond Pettibon para el álbum GOO de Sonic Youth
Portada de Raymond Pettibon para In My Head, de la banda Black Flag

Larry Carroll (1954–2015) fue un gran diseñador gráfico, director y artista visual estadounidense, cuyo trabajo ha quedado poderosamente asociado a una banda, Slayer.

Durante los años 80 y 90 diseñó algunas de sus portadas más emblemáticas, entre ellas las de Reign in Blood (1986), South of Heaven (1988) y Seasons in the Abyss (1990).

Su impactante estilo mezclaba el collage y la pintura para crear un arte cercano a lo macabro, influenciado por el expresionismo y por los artistas políticos que lo precedieron. Sus portadas capturaron a la perfección la crudeza y oscuridad del thrash metal.

Portada de Larry Carroll para Reign in blood de Slayer
Portada de Larry Carroll para Seasons in the Abyss de Slayer

Para Jean-Paul Goude, Grace Jones era más que su pareja, era su musa y eterna fuente de inspiración.
Gracias al talento del diseñador, la cantante cuenta en su discografía con algunas de las mejores portadas de álbumes de su tiempo.

Portada de Jean-Paul Goude para el disco Island Life de Grace Jones.
Portada de Jean-Paul Goude para Slave to the Rythm de Grace Jones.

Los 90, la crudeza y el culto a la imagen

La década de los 90 trajo consigo una enorme diversificación de los estilos musicales. Su identidad musical es más difusa que la de décadas anteriores, debido en gran parte a la irrupción de la música electrónica y a la multitud de estilos que esta generó.

Pero si hay un movimiento cultural que se asocie con fuerza a los 90 como revulsivo cultural de hondo calado, ese es el grunge.

Robert Fisher fue una figura clave para la creación de una identidad visual propia del grunge. Trabajó con bandas como Nirvana, Hole, Sonic Youth, y Beck, casi siempre bajo el sello Geffen. Su forma de diseñar combinaba fotografía, collage y diseño editorial, con una estética que oscilaba entre lo crudo, lo irónico y lo simbólicamente perturbador.

Portada de Robert Fisher para Incesticide, de Nirvana

Vaughan Oliver (1957–2019) fue un diseñador gráfico británico clave en la identidad visual del sello 4AD Records. Estudió en Newcastle Polytechnic y trabajó con fotógrafos como Nigel Grierson y Simon Larbalestier desde su estudio v23.

Diseñó portadas icónicas para Cocteau Twins, Pixies, Lush y This Mortal Coil, combinando tipografía expresiva con imágenes surrealistas. Su estilo onírico y ambiguo convirtió el diseño de discos en una forma de arte conceptual.

Portada de Vaughan Oliver para Doolittle de Pixies
Portada de Vaughan Oliver para Modern English, de Mesh and Lace

Más allá del grunge y de la crucial importancia de Nirvana, el Hip Hop se convirtió en un pilar de los movimientos musicales en esta década.

Las portadas de discos que se diseñaron para bandas de Hip Hop destacaban por un estilo abigarrado y un uso del collage hasta la saturación así como planos detalle del rostro de los artistas. Pero entre la tendencia general aparecieron obras diferentes que crearon escuela.

Diseñador gráfico y artista visual muy relacionado con el arte urbano y el collage, Cey Adams fue director creativo de Def Jam Recordings en los años 80 y 90. Su trabajo ayudó a definir la imagen visual del hip hop neoyorquino, combinando el grafiti, el arte pop y la iconografía urbana. Diseñó logotipos, portadas y materiales promocionales para artistas como Run-D.M.C., Beastie Boys y LL Cool J, creando una estética profesional pero fiel a las raíces callejeras del género.

Portada de Cey Adams para el álbum Ready to die, de The Notorious B.I.G.
Portada de Cey Adams para Mama Said Knock You Out, de L.L. Cool J.

Del 2000 hasta hoy

Aunque el vinilo ha vuelto con fuerza y con él regresa el diseño de grandes portadas. El siglo XXI ha quedado marcado por la transición a plataformas digitales como Spotify o Apple Music. Esta nueva forma de acceder a la música obligó a simplificar los diseños.
Hoy, una portada debe funcionar en miniatura: símbolos claros, tipografías contundentes y colores que destaquen en pantalla. Eso no significa que no existan grandes diseñadores en estos tiempos.

Nick Knight (1958) es un fotógrafo y director británico conocido por su enfoque experimental en moda y arte visual. Fundó SHOWstudio en 2000, plataforma pionera que muestra procesos creativos en tiempo real.

Ha trabajado con Alexander McQueen, Kanye West, Lady Gaga y Björk, creando portadas y videoclips. Su estilo combina manipulación digital, estética no convencional y narrativa conceptual. Con SHOWstudio, redefinió la presentación de moda como arte interactivo.

Portada de Nick Knight para el sencillo Born This Way de Lady Gaga
Portada de Nick Knight para Björk y su álbum Homogenic

¿Qué ocurre el diseño de portadas en la música española?

Por supuesto, la música de nuestro país no está exenta de grandes portadas y grandes diseñadores. Algunos de ellos son nombres fundamentales, como Juan Gatti o Javier Aramburu.

Portada de Juan Gatti para Descanso Dominical, de Mecano
Portada de Javier Aramburu para Super 8 de Los Planetas

Pero hay una portada en particular que hizo historida. Tal vez no sea la mejor portada española pero sin duda es una de las más icónicas y recordadas.
Yo, minoría absoluta, el disco de Extremoduro se presentó con una portada que venía dispuesta a dar mucho que hablar. Robe Iniesta aparecía casi desnudo, llevando un par de pistolas y luciendo una estética y postura que recordaba a los muchos cristos crucificados que ha producido el arte.
La fotografía la tomó Javier Salas.

Portada de Javier Salas para Extremoduro.

Son muchas las portadas que merecen aparecer en este texto, pero sería imposible incluirlas todas sin convertirlo en una sucesión tediosa de obras. Seguro que alguna de las mejores se ha que dado fuera, pero también es cierto que muchas de las más importantes están aquí.
Tal vez, en un futuro, escriba una continuación de este artículo.

1 comentario en «Música para mirar»

  1. ¡Absolutamente fascinante! Ver cómo el diseño de portadas evoluciona al ritmo de la música es como viajar en el tiempo con la estética. Desde los surrealistas de Hipgnosis hasta los collages punk de Reid, es un viaje visual increíble. Me encanta cómo cada época deja su sello, como los ochenta con su neón y los noventa con el grunge. Es como una galería de arte en movimiento, solo que con más pistolas y menos puros. ¡Una joya para los amantes del diseño y la música, aunque a veces las portadas sean más famosas que las canciones!

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